GENTE del LIBRO

Un aporte colectivo a la profesionalización del sector.

El libro de papel ha muerto, ¡viva el libro de papel!

Paco Puche


Los libreros siempre hemos sido una especie en peligro de extinción: antes, porque por difundir ideas heterodoxas te las podías ver con la Santa Inquisición y te podía ir en ello la vida; ahora porque las tiendas virtuales dicen que somos prescindibles. P. Puche, 2000.

La historia es contingente. Esto quiere decir que el futuro no está predeterminado, que no es único, que puede haber varios porvenires (“hay otros mundos, pero están en éste”, como dice el poeta Paul Éluard; u “otro mundo es posible” como preconizan los críticos del pensamiento único).

Nadie lo ha expresado mejor que W. Faulkner al recoger su premio Nóbel de literatura. Dejó dicho para la posteridad que "la voz del poeta no tiene por qué ser simplemente el registro del hombre (tal como es), puede ser uno de los apoyos, los pilares que le ayuden a resistir y a prevalecer”. El contexto en el que hablaba en 1949 era el de la creciente amenaza nuclear, pero es aplicable a muchos otros.

Por eso las “profecías autocumplidoras” consisten en tratar de moldear el futuro que interesa a alguien, o que es congruente con un sistema económico, por ejemplo. Los que utilizan este método juegan con el pretendido determinismo tecnológico y con una gran capacidad de hacerse propaganda. A fuerza de “convencer” de que no hay vuelta atrás, de que va a ocurrir lo que dicen, terminan venciendo las mentes resistentes y, en un proceso de retroalimentación positiva, consiguen que lo que fuera una mera hipótesis termine validándose.

Pero las profecías no sólo son anticipaciones del porvenir, sino denuncias del futuro que se avecina si siguen las cosas tal como van. Se denominan por ello “profecías autocontradictorias”, porque si las denuncias prosperan y cambian el curso de los acontecimientos la anticipación profética queda invalidada, pues ha propiciado que no ocurra la catástrofe: no ocurre porque se ha denunciado con éxito lo mucho nefasto que puede ocurrir, y se ha contribuido a cambiar el sistema.

Este necesario preámbulo se puede aplicar a la profecía del fin del libro de papel (y de camino de las librerías), en un futuro próximo, a causa de la digitalización de todo el proceso, edición y distribución.

Es conocido que hubo un intento de implantar los e-books a principios de siglo que ha resultado fallido. En la actualidad asistimos al segundo intento en el que muchos (editores y libreros) creen ver venir las cosas en serio y todo el mundo se estremece intentando adaptarse a los nuevos y revolucionarios tiempos.

Y va en serio, porque dos gigantes multinacionales están posicionándose para acaparar el mercado.

Hay razones para creer que el soporte digital contiene algunas virtudes que lo hacen muy potente. Por ejemplo, los costes pueden bajar, de momento, significativamente y por tanto también los precios de los libros (que empiezan a perder su nombre y se llaman “contenidos”). Y si se eliminan algunos intermediarios (distribuidores y libreros) este coste puede resultar más bajo aún. Esto tiene un efecto a su favor muy significativo.

Se puede invocar, también, la rapidez fotónica con que un libro puede ser enviado a la casa de un futuro comprador respecto a la parsimonia de ir a comprarlo, o la semana que tarda si hay que pedirlo.

Se recordará, en una discusión sobre soportes, que ecológicamente se preservarán bosques, no se despilfarrará casi nada y los costes ecológicos de los transportes se reducen casi a cero.

Alguien más sofisticado argumentará que la hipertextualidad implícita en el texto digital, conectado a la red, rompe la “dictadura” de la lectura lineal del libro de papel a la que el autor nos somete.

Es una tecnología que permite una concentración mundial de los textos e igualmente una distribución centralizada, además a muy bajos costes con relación a la distribución actual caracterizada por una logística físicamente muy voluminosa, pesada, distante y descentralizada (múltiples puntos de almacenamiento y de venta). Y que la tendencia de todos los sectores económicos es hacia la oligopolización mundial (Monsanto, por ejemplo, controla el 90% de los transgénicos).

Alguien también, preocupado por la pequeñez de las viviendas, podría aducir que se terminaría con el agobio de los libros en la casa por todas partes.

Pero dejemos algo a los defensores a ultranza del libro digital.

¿Van a llevar razón y la profecía es más que autocumplidora?

Umberto Eco ya ha salido al paso y ha hecho una cerrada defensa del papel, con su libro “No esperéis libraros de los libros”. Aduce varios argumentos que sirven para oponerse a los que hemos desarrollado más arriba:

- la duración, dice que es difícil mantener los soportes digitales por 500 ó 1.000 años tal como se puede con los de papel. Es más, vemos cómo las tecnologías de almacenamiento son efímeras y volátiles.

- la coexistencia, dice que muchas formas y tecnologías no se han perdido con las novedades, por ejemplo la radio y el teatro con la aparición de la televisión y el cine. (Diríamos nosotros que las puertas automáticas no han hecho inútil la bisagra)

- la personificación, dice que en un libro o en una obra de teatro sabemos quién es el autor o la tendencia pero que en Internet (no olvidemos que los e-books son hipertextualizables) “se presta una especie de mermelada comunicativa en la que todos hablan igual como sucedió con las emisoras de radio hace unos años”.

Entendemos que, además de los argumentos de Eco, hay unos puntos centrales en los que hay que seguir indagando y que contradicen el futuro imperio de lo digital. Son los siguientes:


El carácter físico del libro de papel. Su formato diverso, su sensualidad, la emoción de verlo en la estantería, su carácter simbólico invocando quinientos años de cultura y creación, su palpabilidad, su autonomía, su sinestesia, su funcionalidad, su duración, su belleza en suma, lo hacen insustituible.



Ecológicamente los libros de papel se basan en materiales renovables, por lo que el problema no es de agotamiento sino de insostenibilidad. Es decir, hay que corregir la producción de papel a la baja y hay que reciclar.

Los ordenadores, los e-books, sin embargo, utilizan constantemente energía y materiales no renovables y lo hacen en cantidades apreciables. Por ejemplo, los chips de un ordenador Pentium requieren 11,4 m3 de agua, 12 kg de productos químicos y 120 m3 de oxígeno, generándose como residuos 14 m3 de agua, 4 kg de residuos peligrosos (incluidos residuos radiactivos) y 0,82 m3 de gases nocivos. Pero un ordenador personal utiliza más de 700 sustancias diferentes que suman entre 16 y 19 toneladas materiales, esto es varias miles de veces el peso del ordenador, o sea que sólo el 0,1% de los materiales que se utilizan en la fabricación llegan a formar parte del propio ordenador (Carpintero, 2005: 94). En cuanto a energía la fabricación de un ordenador es de cuatro veces la de un televisor en color, siendo especialmente consuntiva la fase de transportar desde largas distancias los materiales que intervienen en el proceso productivo. En cuanto a la energía de funcionamiento, en EEUU, los aparatos de Internet, ordenadores y otros equipos de oficina suponen el 2% del total de electricidad consumida en aquel país.



El Sindicato de la Librería Francesa ha propuesto que la librería podría aprovechar plenamente todas las oportunidades digitales y que libreros y editores podrían desempeñar todavía mejor su papel de mediadores. Efectivamente, si hacemos caso a Puche (2004: 146), quedan por hacer todas estas tareas a los libreros en sus establecimientos, cualquiera que sea el soporte:

1.- La función informadora. Se trata de tener todas las bases de datos necesarias, o su acceso no-line.

2.- La función recomendadora. Se trata de transmitir el saber conspicuo y creíble sobre los contenidos de los libros, que se aprende con el amor y la experiencia.

3.- La función de encuentro. La librería palpable será siempre un lugar de reunión de gentes y de cruce esporádico de personas.

4.- La función cultural. Se trata de tener una postura activa en la difusión de la cultura y el pensamiento.

5.- La función civilizatoria. En los tiempos que corren hay que fomentar los valores de no violencia, solidaridad, sabiduría y frugalidad.

6.- La función de resistencia. Los huecos están ahí, pero es necesario ocuparlos.

7.- La función endógena. La empresa cultural librera debe incardinarse en su medio social.

8.- La función de etnodiversidad. Hay que fomentar las lenguas y culturas locales y mantener libros de fondo.

9.- La función de servicio polivalente. La librería palpable tiene en su mano proporcionar todos los servicios, incluidos los virtuales.

10.- La función corporal. Propiciamos el poder tocarnos, en estos tiempos de virtualidad y rechazo.

11.-La función laboral. Tenemos los medios para dignificar el trabajo.

12.- La función empresarial. Podemos representar polos de fomento de la escala humana.

13.-La función poética. Podemos seguir repartiendo sueños.



La función del pequeño comercio en las ciudades.

En efecto, una ciudad puede verse desde dos perspectivas: una que la contempla como un escenario meramente físico en el que la vida humana “tiene lugar”, que alguien ha llamado paradigma geométrico del urbanismo; y otra que la ve como un complejo de actividades humanas de una sociedad local, que entre otras, si bien de mucha importancia, realiza la de construir el escenario en que la propia vida activa humana se desarrolla, y que se ha denominado paradigma histórico del urbanismo.

En el primer caso predomina la tecnocracia y en el segundo la ciudadanía. En el primer caso, dentro del escenario que le han creado, los seres humanos desarrollan ciertas formas de vida urbana, es “la vida en la ciudad”; en el segundo caso la ciudad es un sistema organizado de actividades humanas que crean las estructuras sociales y físicas que han de permitir su propio desarrollo y renovación, es “la ciudad como vida”.

La ciudad como vida necesita, entre otras cosas, pequeños comercios que fomenten la convivencia y la vida comunitaria, que tengan personalidad propia, que fomentan el empleo (“hoy por cada empleo precario creado en la gran distribución, cinco empleos permanentes se destruyen en comercios de proximidad”, Ridoux, 2009: 30), que no sean no lugares como las grandes superficies, que favorecen proximidad y que pertenezcan a gentes del propio barrio.



5º. La tendencia al monopolio y el peligro de la libertad creadora y crítica.

El capitalismo, en su fase actual, a pesar de predicar el “libre” mercado tiene una tendencia irrestricta a la concentración del capital. Ya lo advirtió Adam Smith, padre de la economía liberal, que conocía como nadie la dinámica del beneficio. Advirtió, allá por 1785, en su obra clásica titulada “La Riqueza de las Naciones”, que

El interés del comerciante consiste siempre en ampliar el mercado y reducir la competencia. La ampliación del mercado suele coincidir con el interés público, pero la reducción de la competencia siempre está en contra de dicho interés, y sólo sirve para que los comerciantes (…) impongan, en beneficio propio, una contribución absurda sobre el resto de los ciudadanos”

Por eso, hoy, 500 multinacionales manejan el 25% de toda la producción mundial y el 50% del comercio, y en los sectores de medios de comunicación de masas “los medios globales comerciales están dominados por unos diez conglomerados verticalmente integrados, la mayoría de ellos establecidos en EEUU. Otras 30 ó 40 compañías suplementarias importantes rematan las posiciones significativas en dicho sistema” (Herman,1999: 107). Esta concentración general no lleva más que a multiplicar el desempleo. Por ejemplo, en Francia el paro ha crecido un 50% respecto a 1980 mientras el PIB se ha incrementado un 156% (Ridoux: 56)

Las dos multinacionales que están apostando fuerte por el libro digital son Google y Amazon, ambas pretenden quedarse con la mayor parte del mercado o con todo. Este monopolio implicaría el control de la creación (con ese poder de venta, orientarían la creación y condenarían al ostracismo toda disidencia del sistema y toda crítica), bajo los supuestos de mantener el beneficio, o sea el orden establecido.



6º. El deterioro cognitivo.

Esta tecnología promueve nuevos hábitos de lectura. “Internet propicia la eficacia, la inmediatez y la masa informativa. La lectura es allí más fragmentada, segmentada y discontinua. Lo digital -hipertexto y multimedia- induce a la hiperatención que algunos psicólogos estadounidenses oponen a la atención profunda que necesita la lectura lineal sobre el papel. Asistiremos entonces a la liquidación de la facultad cognitiva reemplazada por la habilidad informacional… porque lo último que desean los empresarios de la red es alentar la lectura lenta, ociosa o concentrada. Su interés económico es alentar la distracción” (Biagini, www. Rebelión.org, consultada el 24.10.2009)

Por eso, de los trabajos realizados por pedagogos noruegos se ha deducido que los escolares que estudian sobre soportes digitales tienen menos capacidad de comprensión que los que lo hacen sobre libros de papel, precisamente por el carácter disperso que facilita el manejo digital de los textos.

Esto se explica bien con los trabajos psicológicos realizados sobre atención y esfuerzo en los que se puede concluir que “algunos tipos de actividades de procesamiento de información pueden ponerse en marcha partiendo sólo de un imput de información. Otras requieren un imput adicional de atención o esfuerzo. Dado que la cantidad total de esfuerzo que se puede ejercer en un momento dado es limitada, las actividades concurrentes que requieren atención tienden a interferirse entre sí (Kahneman, 1997: 45)

Como dice el famoso neurólogo Damasio (2001: 234) “ya hace cierto tiempo que los seres humanos se encuentran en una nueva fase de la evolución, una fase pensante, en que la mente y su cerebro pueden ser a la vez esclavos y dueños de sus cuerpos y de las sociedades que constituyen”



A modo de conclusión:

A la fuerza de lo digital se opone la potencia del libro de papel, por lo que si sabe defenderse coexistirá con holgura digamos que en, al menos, un 50% de su territorio actual. En este asunto como en ningún otro se impone el excepcionalismo cultural y, por tanto, una intervención pública decidida proteccionista en pro del libro de papel.

Igualmente la librería como lugar de encuentro y de afectos podrá seguir defendiendo su presencia en la ciudad, y si además logra entrar en la administración de los libros digitales, poniendo en todos ellos las funciones que les son propias, seguirá consolidada.

Como dice Wilson (1999:393) "nos estamos ahogando en información, mientras que nos morimos por falta de sabiduría. En lo venidero el mundo estará gobernado por sintetizadores, personas capaces de reunir la información adecuada en el momento adecuado, pensar de forma crítica sobre ella y realizar de manera sabia importantes elecciones”

Por ello, con el visitado Biagini podemos concluir que para Secta de Gutenberg “el libro de papel en su linealidad y su finitud, en su materialidad y su presencia constituye un espacio silencioso que hace fracasar el culto a la velocidad y la pérdida de sentido crítico. Es un punto de anclaje, un objeto de inscripción para un pensamiento coherente y articulado, fuera de la red de flujos incesantes de información y solicitud: sigue siendo uno de los últimos lugares de resistencia”.

Tal como se pueden poner las cosas, el libro de papel se perfila como una condición necesaria para la democracia.



Bibliografía

Carpintero, O. (2005), El metabolismo de la economía español. Recurso naturales y huella ecológica (1955-2000), Fundación César Manrique.

Damasio, A. (2001), El error de Descartes, Crítica.

Herman, E. y Mcchesney, R. (1999), Los medios globales. Los nuevos misioneros del capitalismo corporativo, Cátedra.

Kahneman, D.(1997), Atención y esfuerzo, Biblioteca Nueva.

Puche,P. ( 2004), un librero en apuros. Memorial de afanes y quebrantos, Ed. del Genal.

Ridoux, N. (2009), menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento, Libros del lince.

Wilson, E.O. (1999), Consilience. La unidad del conocimiento. Galaxia de Gutenberg.


vía Rebelión

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Respuestas a esta discusión

En el día en que festejo que mi librería lleva 5 años sin bajar la persiana (ni los brazos), me identifico plenamente con el lugar de resistencia, hasta de trinchera y barricada, y voy por un año más. Cuando más lejos o cerca estaremos del kindle en ese momento no lo sé, pero pienso seguir recomendando, asesorando y estando en el lugar donde todos saben encuentran a mi Tierra de Libros. Repartiendo cultura a troche y moche, entendiendo a ésta por algo hecho por el ser humano.
Exactamente, el libro ha muerto, viva el libro!
Estimado amigo,
Todo lo que usted dice es muy loable y lindo, pero por desgracia las librerías, tanto las que pertenecen a grandes cadenas como las independientes y de menor tamaño, están atestadas de libros de los grandes grupos editoriales, en donde los pequeños editores independientes tenemos muy difícil, y en algunos casos imposible, poder tener una mínima presencia en las librerías. Es frustrante trabajar como un negro día a día para sacar adelante una editorial y encontrarte una o dos semanas después de haber lanzado tus novedades con las devoluciones masivas.
Ante este panorama, la digitalización y la venta del "contenido" es una salida, una posibilidad de supervivencia y, es más, posibilita aumentar el radio de difusión de los textos, sí, los textos, que publicamos, y eso es lo que debe guiar el trabajo de un editor.
Una situación como la actual en el mercado del libro, en donde parece que lo que prima es el coste del metro cuadrado de exposición en las librerías, que obliga a una continua rotación de títulos, supone una esquizofrenia cultural que queda muy lejos de esa visión idílica y totalmente falsa de lo que hoy por hoy es una librería. De la librería bucólica de la que tanto se habla sólo quedan las llamadas librerías de viejo.
Además, la digitalización del libro no tiene necesariamente que conllevar su hipertextualidad. Y si así fuera, eso sería en todo caso una decisión del autor de dicho texto (o hipertexto), y estaría en todo su derecho. Con la versión digital de un libro ponemos al alcance de la mano el contenido de ese libro a personas que, a lo mejor, de otra manera no podrían acceder a él. Por favor, no hablemos de "contenidos" de modo despectivo. Es el contenido lo que da valor a un libro, ¿o prefiere libros de papel bien armados, de tacto y olor sugerentes, pero en blanco?
Gracias por su atención.
Pedro J. Crespo, Editor.
Estimado Pedro,
el articulo del librero Paco Puche apunta al desarrollo de un tipo de libreria que Ud. da por perdido definitivamente.
Lo he posteado en GdL porque la plataforma pretende un ejercicio de pensamiento sobre la realidad del sector libro en la Argentina, donde la batalla aun no esta perdida.

Entiendo por lo su comentario que Ud. ha digitalizado el catalogo preexistente de su editorial y ha comenzado a editar sus nuevos contenidos en formatos electronicos. ¿Comprendi bien?
Y lo entiende como una salida alternativa ante el cierre de los puntos de venta.

¿Logra Ud. mejor exhibicion en internet que en las librerias?

Y una pregunta mas (si me disculpa haber extraviado las tildes en este teclado), ¿sobre que modelo de negocio encontro Ud. la alternativa economica de sustentacion de su editorial?
Estimado Guido,
Siento ser pesimista pero, efectivamente, doy por perdido ese modelo de librería en lo que al libro nuevo se refiere. Espero realmente que en la Argentina os podáis salvar de ese proceso de desaparición paulatina de las librerías tradicionales que aglutinan esos valores culturales.
Respecto a su pregunta, ciertamente hemos comenzado a digitalizar nuestro catálogo hace pocos meses. Actualmente disponemos de las versiones digitales de unos veinte títulos. Continuamos también publicando en papel, pero en tiradas cortas y con reimpresiones periódicas cuando se nos agotan las existencias. Nuestra actual política es publicar en las dos ediciones simultáneamente, impresa y electrónica.
Entiendo este modelo como una alternativa a la exhibición en librerías, aunque de momento no puedo decirle que los resultados sean satisfactorios, pues acabamos de empezar en esta línea.
El modelo de negocio se basa en la distribución de nuestros títulos a través de terceras plataformas de distribución electrónica, de momento desde México y desde Italia. Actuamos sobre nuestro público potencial dando a conocer nuestras novedades y redirigiéndolos hacia estas plataformas.
Nuestro ámbito editorial es puramente académico, lo que nos coloca en una situación diferente a las editoriales eminentemente literarias por la propia naturaleza de nuestros contenidos.
Estoy convencido de que este modelo de negocio no puede más que desarrollarse en positivo, pues ampliará nuestro mercado a cotas a las que no llegamos con el papel. Estoy convencido de que sabe usted bien el precio de venta que alcanza un libro español en la Argentina, y que ello supone un handicap.
Por cierto, ¿es usted librero o editor?
Un saludo cordial.
Estimado Pedro,
Eso. Soy editor y librero.
(Fijese que si clickea en cualquier foto de perfil, accede a los datos profesionales de los miembros de GdL)

Por favor, tenga en cuenta que el desarrollo de sus contenidos se hizo sobre la base del tradicional negocio del libro de papel. Que posiblemente su público haya sido construido sobre medios tradicionales. Que el costo de la digitalización y el comienzo de su aventura digital se hace a costas del negocio del libro de papel.
¡Un negocio que no se sostendrá si los editores no cuidamos las librerías!

Entiendo que Ud. esta en España. Pero utiliza plataformas de distribución en México e Italia... Bueno, supongo que lo primero que nos maravilla del espacio digital es la anulación de las fronteras geográficas.

Le ruego que cuando Ud. pueda confirmarnos, a través de su experiencia personal, que el modelo de negocios de la venta de libros electrónicos a través de descargas en sitios de terceros es autosustentable, nos informe a los miembros más escépticos de GdL.
Que mal, no me parece bueno un titular así.... buen trabajo de tesis, pero la parte periodística, la titulación no es para este foro, (salvo la publicitaria para provocar lecturas y comentarios) , en fin muchas reflexiones pero esto , aparte es negocio, y hace rato no veo números....
Finalmente si el blog va a aportar algo aparte de opiniones van mis cuestiones, porque yo no me quedo a llorar, porque muertos no hay todavía para ir a velar....
También hay una crisis de opinionitis al respecto pues al mismo tiempo que se critica el acceso digital de los textos, a ver quien levanta la mano y dice "yo no estoy digitalizando nada" ,
vamos que a veces es más la falta de recursos y la deorientación por lo que está pasando, lo que nos lleva a un ataque de celos.... y la pasión cuando no hay vía de solución termina mal....
Quién es interlocutor váilido, aqui en este foro, ya es un cambalache, todos revueltos , autores, editores, semi-autores-editores, semi editores-libreros, semi autores-libreros, entonces parece que lo que no se dice, es que todos trabajan, pero con bastante confusión sobre cómo sobrevivir.
los números de los libros impresos no han bajado, ni las ediciones, hay más cantidad de editoriales, mucho con ediciones cautivas!! , también muchos editores publican traducciones, más que antes, con lo que la supuesta investigación y trabajo editorial nacionales queda en entredicho.... por eso se necesita ser claros a la hora de opinar y cierto propósito definido y claro
Dónde están los datos, señores.
Quién accede al medio digital, si no a nivel nacional al menos dentro de los editores, (todos tienen web, venta en línea, permiten descargas, ?) los libreros, que uso hacen de las bases de datos, venden en línea, envían mail??
Hay datos del mercado concretos? Cuántas computadoras por familia,
cuantas por hogar, por alumno, primario, secundario, universitario
capacidad de compra, tipo de conexiones, gasto por alumno, por hogar.
Cuántas descargas de texto hay (google les puede dar datos???) , bueno mejor ni me preocupo por el tema digital
Vamos a las librerías, entra más gente , menos gente, que preguntan , ya vienen con los pedidos (vienen dirigidos),
cuántos clientes nuevos por mes, son librerías de paso, barriales, universitarias.
Suben las ventas , bajan las ventas, mejora la rentabilidad , aumentan las unidades vendidas o el monto, el precio promedio, cantidad de títulos por metro cuadrado...
La librería como punto de venta ES UN NEGOCIO y sin datos caemos en el voluntarismo, y la supervivencia .
Tengo la librería pero ni idea, de lo que pasa.... Viene un editor y me deja un paquete que ni acomodo yo, luego viene se los lleva y ni los ví....Tengo miedo de las computadoras, y los e-book y esas cosas, pero no sé cuantos de mis clientes verían un mail, si es que me pongo a enviarlo....
Los editores, tratan de hacer lo suyo pero cubren todas las vías posibles, no me digan que publican sin soporte digital.
Si no dan pasos más adentro del tema e-book es sólo por falta de recursos tecnológicos y dinero (también porque no hay mucha idea de para donde ir con los contenidos, vuelta al principio quien compra y baja en línea en español!!!!)
Asique la vida del libro, en general sigue dando buenos números, al menos al revisar cantidad de títulos que se publican y los ejemplares vendidos....
Si son buenos los contenidos o no , es tema aparte, y si los libreros son gurús iluminados de la cultura y la sensibilidad rayando lo esotérico para descbrir el mejor libro a recomendar también,
pero sin datos.... seguimos en el oscurantismo, o acaso algún supermercado cerró su dpto de libros??
Tal vez un ejercicio de números ayude.... claro nadie quiere dar sus datos les sugiero entonces un ejercicio tipo "conozco el amigo de un amigo de mi primo que tiene hemorroides" como hacen los publicistas, y entonces alguien diga
conozco un editor que publicó 5 títulos, este mes los consignó en 50 puntos de venta minorista y 10 de cadena (ejs por cada canal ) por tanto tiempo y vendió en tal plazo tal cantidad,Dto. por canal. etc. Aparte por su web recibió tantos pedidos, y en ferias y ventas directas, vendió tantos....en ventas directas vende con PVP tapa o hace dto y cuanto?
En definitiva, todavía no queda claro de qué nos quejamos tanto....
- del libro digital, o de no poder entrar a ese mercado,
- del margen que se les da a las grandes cadenas o de no poder entrar a ese sector
- de la falta de librerías o de la falta de poder de negociación para acceder al canal con toda la información necesaria, dejo aquí mi queja de que las facilidades que les dan como editores, a las cadenas y supermercados, se las niegan y esconden a los pequeños libreros, por eso muchos libreros se convierten en editores.
- la cantidad de editores y de libreros sugiere que el mercado funciona por canje, lo que habla de algo que está mal!
- es buena o mala la gestión de distribuidores, dicho por editores y por libreros...
- aparte de la buena disposición en gral de las librerías, que apoyos concretos para profesionalizarlos se hacen?
que están o estamos haciendo?, cuando cierra una librería, se instala una de cadena?? por qué se cerró si al poco tiempo va la de franquicia o de cadena.... el tema de costos de alquiler lo sabemos .... pero por que un librero no se lo capacita y apoya para que no cierre?? hay que ver también cuantas cierran y cuantas se abren, datos???
en fin... creo que al final los libreros siguen sobrando por estos lados....
Estimado Juanjo,
te juro que no entendí.
Tiraste mil preguntas para señalar que al mercado del libro le faltan datos; pero partis de la percepción que por “estos lados” (y supongo que te referís a México) sobran los libreros...¿¿¿???
lamento, reconozco que no soy bueno en esto, y menos escribir de mañana. Por otro lado si bien estoy en méxico, nadando en la abundancia de librerías, no soy ajeno a la realidad de argentina, uruguay y paraguay, por lo menos en materia de librerías...
No creo en ese título de la muerte del libro.... pero sí de las librerías.... pero resulta que en general quienes opinan lo hacen como editores, y todos se pasan la pelota respecto a apoyar librerías.....
Y por otro lado es evidente que los editores NO tienen en peligro su actividad.... así como tampoco desaparecerán lectores.....
Por eso la necesidad de datos, y bajar un poco el volúmen de catástrofe, y valorizar la actividad de cada uno.... para eso se debe sincerar cada parte que juega e interviene .... como tú mismo le dices a Pedro, si opina como librero y le contestas como editor....
El tema parece ser lo digital , quien lo plantea? editores o libreros, NO son la misma cosa, es decir son productos y públicos distintos.... salvo que existan datos que demuestren lo contrario.... y los datos....
cuales son los datos?? los de franckfort??? los de méxico? de españa? ....
comentar sin datos aumenta la confusión, si quieres datos de mexico, son relativamente fáciles de conseguir, de librerìas, cadenas y autoservicios, (un poco más que los dedos de la mano....)
el tema común es uno solo, COMO HACEMOS, DONDE SEA, PARA TENER MÁS PUNTOS DE VENTA, Y PARA FORMAR RECURSOS HUMANOS .... y por supuesto cómo haces rentables los mismos....
porque aquí y en España o Alemania la única parte del negocio editorial que muere son los minoristas, no tanto como la propaganda dice, pero sì es real.
tambien es real que con la facilidad de editar que hay , crecen las editoriales en todo el mundo y lógico se quejan del poco espacio que hay en los puntos de ventas.... creo que lo que falta realmente es un sinceramiento de los editores respecto a sus propósitos....
en fin mi posición a lo largo de mi actividad está del lado de las librerías, porque siempre encuentro gente dispuesta a invertir en una, y los editores se encargan muy rápido de desestimular, ya sea con pésimos tratos sobre cómo gestionar su negocio, como además transfiriendo todos sus errores administ
rativos y financieros, sus incompetencias, al librero final....... así no se puede conseguir más puntos de venta....
aparte que si pueden "cercarlo" le quitan todo negocio que hay cerca de su unidad de negocio....
ya te confundí mas??
sí!
jajajaja

pero para “vengarme” te diré, que en tanto editor, esta tarde presentaré el libro intitulado El libro de los libros. Guía de librerías de la Ciudad de Buenos Aires, con el que pretendemos estimular la supervivencia de las librerías porteñas y la instauración de Buenos Aires como circuito cultural basado en el libro.
Oh, si , no se si es el que está disponible en uno de los posts, que lo bajé y lo disfruté "paseando" entre algunas librerías que conozco, y de veras es un excelente trabajo, aunque no soy crítico ni mucho menos como curioso, y como cliente, y también promotor de "compra de libros" que no lectura, es un libro muy disfrutable. Felicidades
A cada rey lo suyo Don Guido, mis respetos..
En primer lugar quiero decir ¡cuanto me cuesta la lectura digital! Tanto que generalmente me distraigo a la mitad de alguna de las discusiones y noticias de GdL y de pronto advierto que estoy leyendo no sé que cosa mientras mi cabeza divaga por ahí. Así, tengo que imprimir la nota de mi interés y entonces me concentro.

Por lo tanto realmente me identifiqué muchísimo con los datos referidos al “deterioro cognitivo” de la nota “El libro de papel ha muerto...”, hecho que seguramente muchos perciben, es decir, e ahí una barrera técnica del producto digital. Estas y otras cuestiones mencionadas muy claramente en muchas notas publicadas en GdL, son “desventajas” del e-book para su comercialización masiva, las cuales van limitando su demanda, ya que por sus características, está diseñado para un segmento específico que utiliza activamente la tecnología digital, que no está familiarizado con el libro, y que en suma, tiene una marcada preferencia por el consumo de los contenidos digitales y otras particularidades. Habría que profundizar en un estudio de mercado, pero a partir del método de la observación directa, bien podríamos deducir a priori, que al menos actualmente, este segmento que menciono representa a las minorías, y no solo en nuestro país, sino en todo el mundo. La pregunta que cabe aquí es, si ese segmento dejará de ser minoría, y cuándo.

En segundo lugar, el libro tradicional tiene otras cualidades que lo hacen atractivo para un segmento distinto, constituido por personas que tienen otros intereses, otros comportamientos y otras preferencias. Es decir que, como ya lo dije en otra discusión de este blog, son dos productos diferentes, que satisfacen demandas y necesidades diferentes, y que están dirigidos a públicos distintos. Por lo tanto, es imposible que uno anule al otro. El libro digital solo puede llegar a ser un “sustituto” del libro tradicional, en cuanto a la única característica que comparten: el contenido. Pero las personas no eligen los productos centrándose sólo en el contenido, es público y notorio que cada producto se diferencia de los de su competencia directa y de sus sustitutos también, a través de ciertos atributos que llamamos valor agregado, tratando de que esos atributos sean “irreproducibles” por esos competidores.

Tal es el caso del libro digital y el libro tradicional, en tanto y en cuanto cada uno posee atributos que el otro no puede tener ni tendrá, y creo que aunque el producto digital se esmere en copiar y reproducir las cualidades del tradicional, nunca podrá equipararse, porque en esencia es absolutamente diferente, es otro producto y como ya lo dije, está destinado a satisfacer otras necesidades, incluso en el contenido que provee, ya que, por las condiciones en que se brinda el contenido, “generalmente” no satisface una necesidad profunda de conocimiento, recreación u ocio, sino de apresurada información.

El libro tradicional tiene atributos que todos conocemos y admiramos, los cuales estimulan la demanda de la mayoría de las personas con inclinaciones a la lectura (sea ésta profesional, de estudio, recreación, etc.), personas éstas que también seguramente alguna vez podrán adquirir (y/o adquieren actualmente) libros digitales, pero no como producto sustituto del libro tradicional sino como alternativa transitoria a alguna necesidad, como por ejemplo, la de poder viajar y trasladar muchos “contenidos” en un lector de e-book. No obstante, esta elección estará efectuada por la existencia de esos atributos en el e-book, que no los tiene el libro, pero cuando desee o necesite una lectura diferente, con las cualidades que solo aporta el libro, y por las cuales además tiene preferencia, no podrá satisfacerse mediante el e-book.

Es decir que hay un punto en el que el libro digital comparte el mercado del libro tradicional, pero -según este análisis desde el punto de vista de las necesidades y deseos que cada producto satisface-, no podría apoderarse completamente del mercado de lectores y ni siquiera de la mitad.

Para finalizar, no quiero dejar de expresar una cuestión que considero personalmente molesta, y que tiene que ver con el título elegido, Algo muy grave va a suceder en este pueblo, ya que –y tomando nuevamente algo de lo expresado en la nota publicada aquí “El libro de papel ha muerto…”-, las excesivas alusiones y predicciones sobre la desaparición del libro tradicional, basadas en especulaciones e hipótesis que nada tienen que ver con la realidad, o ligadas a un futuro lejano, incierto y tenebroso para los que estamos en el negocio del libro tradicional, digo, ¿van creando una especie de alerta para que no se cumpla esa realidad, o van creando una atmósfera que nos obliga a pensar en subirnos todos al inminente e inevitablemente exitoso negocio del libro digital para no quedarnos afuera?

Creo que ni una cosa ni la otra es la indicada, y hago un voto por estar alertas a las nuevas opciones que se van generando en el mercado para no caer en una miopía nefasta que luego nos lleve a preguntarnos “quién se ha llevado mi queso…”, pero sin caer en la excesiva dramatización de un cambio de escenario llevado a un constante profetizar de una tragedia que de tanto y tanto anunciar, por fin suceda.
¿Algo muy grave va a suceder en este pueblo?
Mariana, estoy completamente de acuerdo con vos. Estamos buceando entre visiones apocalípticas, predicciones y opiniones de lo más heterodoxas. Confundimos aventuradas cifras especulativas de porcentajes de mercado con los reales comportamientos de las personas y de su modo de apropiación o uso de las ofertas tecnológicas. Hay tendencias, es verdad, y hay algunos números congruentes con la realidad. Algo está cambiando y hay que estar atentos, se modificarán los modos de percepción de un texto, eso será natural para las generaciones futuras, estamos coexistiendo con eso los que desarrollamos capacidades cognitivas percibiendo en forma lineal.
Sí, algo muy grave está ocurriendo en este pueblo….una gran confusión. Pareciera que hay que optar por un modo u otro…pareciera que el otro, el nuevo, es lo que hay que elegir. Tan confuso es todo, que hasta pueden ocurrir cosas paradójicas, como que un funcionario público, cuya oficina auspicia un libro (de papel) que permite el conocimiento de los puntos de venta de libros (de papel) para fomentar su compra, pregunte por qué esa información (impresa en papel) no está disponible en Internet.

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