El comercio exterior del sector editorial se ha situado en el centro de la escena a raíz de algunas medidas llevadas adelante por el Gobierno Nacional respecto de las importaciones. Desde el 14 abril comenzó a funcionar un Registro de ISBN para el comercio exterior del sector editorial, implementado por la Dirección General de Aduanas - Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Secretaría de Cultura de la Nación, que comenzarán a exigir la declaración del ISBN, como sufijo de valor y estadística, en todas las transacciones de comercio exterior que se realicen a través de la Partida 49.01. Esto permitirá recolectar información fundamental respecto a las importaciones y exportaciones que realiza el sector editorial de libros, constituyendo un insumo imprescindible a la hora de diagnosticar el funcionamiento de este relevante sector de la cultura.
Hasta hoy los datos relevados sobre la balanza comercial del libro (exportaciones, importaciones y saldo comercial) surgían de las declaraciones que se hacían en la Aduana en la partida “49.01”. Esta información resultaba insuficiente y confusa. Por un lado, porque no todos los libros que se declaran como importados son extranjeros: lo que verdaderamente define el “origen” de un libro no es el país de impresión sino el país en el que se asigna el código de ISBN (International Standard Book Number), y ello no siempre coincide con el origen de la editorial que posee los derechos, ni con el país en el que se imprimen los ejemplares. Es decir que, por ejemplo, una editorial española puede editar un libro de Cortázar, asignándole un ISBN argentino e imprimirlo en China. Por otro lado, la otra razón es la ambigüedad de que no todo lo que se declara como libro es libro. Las operaciones de comercio exterior se basan en la declaración que hacen los agentes comerciales. Si bien existen diversas formas de control, es conocido que una gran cantidad de objetos que son declarados como “libros” son, en realidad, “material impreso”, como es el caso de los manuales de electrodomésticos, de automotores, etc.
Este logro se enmarca en el trabajo que desde el año 2006 viene realizando el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SInCA), en el ámbito de la Dirección Nacional de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación. Construir información confiable permite realizar diagnósticos certeros sobre la dinámica de la cultura y las industrias culturales, y, por tanto, intervenir con criterio y efectividad sobre las problemáticas relacionadas a este sector.
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